Mi encuentro con Súper Luz

1:47 PM. Voy en bicicleta toreando el pesado tráfico sobre la calle Francisco I. Madero, rumbo al Zócalo. Una manifestación por parte del Sindicato Mexicano de Electricistas me complica la trayectoria, tengo 13 minutos para llegar a mi cita; los cachetes, la panza y las chichis me tiemblan por el adoquín y la velocidad.

Llegué a la gran plaza y siguiendo el flujo de los autos di vuelta a la derecha; a unos cuantos metros, frente a mi, inicia marcha una motocicleta negra Gladiator tipo Chopper, el piloto porta mallas con calzoncillo sobrepuesto, máscara y una capa que empieza a volar por los aires. Sin pensarlo decidí seguirlo…

Casi le di alcance con el mismo vuelo que yo traía, tanto vuelo que hasta ganas me dieron de hacer el paso de la muerte como en las suertes de la charrería, lamentablemente el motor de su máquina pudo más que la fuerza de mis piernas. Me dejó atrás.

Con el corazón asfixiado, no tanto por el esfuerzo sino porque se me iba la foto del día, dejé de pedalear pero seguí rodando. Dos profundos suspiros pasaron y el semáforo a lo lejos se puso en rojo, los autos pararon y el motociclista con capa también.

—¡Ahora o nunca!— me dije. Volví a pedalear con vigor hasta que por fin lo emparejé a media avenida. Me hubiera gustado abordarlo con un “tope volador” desde lo más alto de mi bicicleta en marcha para ponerle más crema a los tacos, pero ya no traía mucho aire y sí una mochila con bastante peso en la espalda.

—Oye, te vengo siguiendo porque quiero tomarte una foto, ¿ya te vas?
—No, sólo voy a dar una vuelta al Zócalo para apoyar a los compañeros de la manifestación.
—¿Entonces te puedo tomar la foto?
—Sí, claro, nos vemos en la esquina de Madero.

El color verde del semáforo volvió a dar circulación, los coches arrancaron y él junto con ellos; su capa casi me aletea la cara, yo salí de ahí medio arrollado y con una mentada de madre pitada por estorbar al tránsito.

Con más calma volví al mismo punto donde lo vi por primera vez, estacioné mi unidad de transporte, saqué la cámara, me sequé el sudor y finalmente pude tomar la foto a “Super Luz”.

Un puño izquierdo se eleva en medio de sus ojos; su cabello son descargas eléctricas, rayos y centellas; por boca tiene unas siglas de letra gruesa que dicen “SME”, y su pecho, rojinegro y musculoso, está coronado por el emblema de la compañía “Luz y Fuerza”, la misma que me dejó en tinieblas en días pasados al cortarme la corriente de casa.

“Super Luz” nació en 1999 para apoyar la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que defiende a la industria eléctrica de la inversión privada.

“Super Luz” no lucha en un ring ni entre cuerdas, su lucha es social.

Y ahora sí, aquí aplica perfecto lo que dijo Yoda en “Star Wars”, aunque con una pequeña variante: “Que la Luz y Fuerza te acompañen”.

 

Crónicas y Desenfados… Es un espacio personal para la exploración, la experimentación y el desenfado visual. No hay reglas, límites, protocolos, códigos, poses, perfiles o metas. El único propósito es rascarse la comezón creativa ocasionada por el deseo… Los hechos antes del click, convertidos en palabras.

 

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Desenfados

 

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“Mi encuentro con Súper Luz”

Zócalo / Ciudad de México
Septiembre 27, 2006
Otras Crónicas y Desenfados

 

Créditos de Texto y Foto:

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